Sueños como los tuyos

El otro día intenté explicarle a mi hija de 7 años a qué me voy a dedicar ahora.

Ella, que ama dibujar y puede pasar horas creando mundos llenos de colores, me miró curiosa y me preguntó:

—“Mamá… ¿y qué vas a hacer ahora?”

Entonces pensé en algo que ella pudiera entender.

Cariño —le dije—, ¿sabes cuando haces un dibujo precioso y quieres enseñárselo a todos porque te hace feliz?

Ella sonrió.

Pues hay personas que también crean cosas muy bonitas: tienen tiendas, proyectos o pequeños negocios que nacieron de un sueño. Pero a veces no saben cómo enseñarlos para que otras personas los conozcan.

Y ahí es donde entra mamá.

Mamá va a ayudarles a contar su historia.
A enseñar lo que hacen con claridad.
A poner orden en sus ideas.
A encontrar las palabras y las imágenes adecuadas para que el mundo pueda ver lo especiales que son.

Ser Community Manager es algo así como ayudar a que los sueños no se queden guardados en un cajón… sino que puedan verse, igual que tus dibujos cuando los colgamos en la pared.

No se trata solo de publicar en redes.

Se trata de escuchar.
De acompañar.
De cuidar lo que se comunica.
De ayudar a otros a crecer sin perder quiénes son.

Y mientras se lo explicaba, entendí algo importante.

Que este cambio también es un dibujo nuevo para mí.
Uno que estoy empezando con miedo, pero también con mucha fe.

Porque confiar en Dios también es dar pasos aunque no veas todo el camino.
Es creer que, incluso en la incertidumbre, se puede salir adelante.
Es aprender a ser valiente.

Ella me miró y dijo:

—“Entonces ayudas a la gente con sus cosas importantes.”

Sí. Exactamente eso.

Hoy empiezo esta nueva etapa con la ilusión de un cuaderno en blanco, confiando en que cuando caminamos con fe y amor, siempre encontramos el camino.

Y ojalá algún día, cuando mi hija recuerde este momento, pueda decir:

“Mi mamá tuvo miedo… pero confió en Dios, fue valiente y decidió ayudar a otros a brillar.”